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Presentación


Los grandes personajes de la literatura universal

La energía de los lectores ha dado vida propia a los personajes más ilustres de la historia literaria. Sorprendiendo muchas veces a sus autores, estos personajes les han sobrevivido y hecho un largo camino desde los remotos tiempos de su invención. Edipo y Ulises, por ejemplo, nos han acompañado a lo largo de los siglos y no parece que su ejemplo vaya a desfallecer. De generación en generación su figura estimula la imaginación de los lectores y confiere a su vida un significado más alentador del que tendría si se las hubieran tenido que arreglar solos y por su cuenta. Los grandes personajes literarios han llegado a tener sobre nosotros una poderosa influencia. ¿Nos ayuda Hamlet a afrontar al misterio de la muerte? ¿Nos permite Penélope confiar en la tenacidad de los que esperamos? ¿Nos anima Sherlock Holmes a descubrir la importancia de los pequeños detalles? Los ilustres personajes de la ficción encarnan una manera de andar por el mundo y dan forma a posibilidades que sin su testimonio apenas serían creíbles. Los protagonistas de la gran tradición narrativa han adquirido una realidad superior a la que consiguen muchos seres de carne y hueso. Sus pensamientos nos resultan familiares, sus decisiones nos parecen lo mejor que un hombre puede hacer, su valor nos resulta admirable, su destreza, reconfortante. ¿Acaso son los personajes literarios lo que el hombre podría ser? Los personajes de la ficción se comportan de un modo coherente y da la sensación de que siempre puedes contar con ellos. ¡Ojalá pudiera uno tratarlos personalmente! Aunque su presencia no a la fuerza es virtuosa. No siempre son héroes. A veces son hoscos, vengativos, insensatos o despiadados pero en cualquier caso poseen el don vital que los hace inconfundibles. Es esta nitidez lo que tanto nos asombra. Las palabras dan consistencia a unas figuras que se mueven con vida propia, nunca dejan de alentar a los lectores. ¿Acaso no es sorprendente? El arte de la ficción elabora unos personajes tan arraigados en la memoria de nuestra cultura que bien podríamos decir que por lo menos ellos han alcanzado el logro que tanto envidiamos: una especie de inmortalidad. Mientras las personas se extinguen en el gran magma del olvido, los personajes literarios subsisten y cada generación descubre con emoción a Helena de Troya y a madame Bovary, al bueno de Jonás y al capitán Ahab, a Ulises y a Sherlock Holmes, a Don Quijote y a Anna Karenina. En esta ocasión, las Conversaciones Literarias en Formentor les dedican sus jornadas: un tributo a su perfección y a que pese a todo puedan estar con nosotros y acompañarnos a lo largo de esta legendaria peregrinación que es la vida y la lectura.